Baretos de mierda

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Siempre han existido lugares de reunión donde los artistas lograban aislarse del mundo y del momento histórico que les había tocado vivir. Diferentes personajes del núcleo artístico y cultural tomaban esos lugares y hacían de ellos su hogar para debatir y crear.

 En las Termas de Tito, en la antigua Roma, podíamos ser participes de largas tertulias entre filósofos, y a finales del Siglo XIX y principios del XX en Madrid, el Café Gijón era uno de los lugares preferidos para intelectuales como Valle-Inclán, Ramón y Cajal y Pérez Galdós, donde podríamos haber sido seducidos por la mismísima Mata Hari.

En la década de los 60 y 70 los bares fueron ese punto de encuentro. En ellos se emborrachaban los escritores de la generación Beat, Andy Warhol se reunía con su séquito de musas y fue allí dónde se copuló y concibió el Punk. Como quien tiene un embarazo indeseado, estos bares, sin ninguna intención inicial, terminaron dando a luz a una generación de transgresores que buscaban liberarse de los estigmas sociales.

Max’s Kansas City abrió sus puertas en 1965 en el 213 de Park Avenue South, Nueva York. En origen con la idea de restaurante, pero más tarde se convirtió en el punto de encuentro de los escultores de la Escuela de Nueva York y directores de cine como Mel Brooks, quien dijo:

Nunca he conocido otro lugar en el que puedas conversar con escritores, actores, artistas, gitanos errantes …”

Max's2

A principios de los 70 el Max’s Kansas fue tomado por los músicos de glam rock. Músicos como David Bowie, Iggy Pop, Alice Cooper sentían el Max’s como su segunda residencia. Comenzaron a darse conciertos, uno de ellos fue la presentación internacional de Bob Marley & The Wailers, y  fue aquí donde Velvet Underground ofreció su última actuación. Si te pedías una copa podías encontrarte detrás de la barra a Debbie Harrie, la rubia del punk por excelencia. Y es que este fue uno de los locales neoyorquinos dónde comenzó a germinar  parte de la generación Punk. El responsable de reunir tanto artista bajo un mismo techo fue Mickey Raskin, quien dijo:

Los locales que he regentado siempre han sido como mi cuarto de estar y todas las noches se convertían en una fiesta. Ese ha sido siempre su gran valor, pero Max’s pasó de un pequeño salón a convertirse en algo mágico

Pero si hay alguien a quien considerar “el padrino del punk” ese es Hilly Kristal, fundador del histórico CBGB en 1974. Éste fue el bareto de mierda por excelencia, en el más estricto sentido de la palabra, y es que el fiel compañero de Kristal, su perro, dejaba mierdas por todo el local. Muchos se referían al CBGB como “hueco de mierda”.

CBGB (ramones)

Situado en el 315 de Bowery, Nueva York, un barrio pobre y  frecuentado por alcohólicos y yonkies. El bar estaba infestado de cucarachas y alguna que otra rata, era un local oscuro, de baños mugrientos y estética descuidada. Son por todas estas características, por las que se convirtió en el escenario perfecto para dar vida al Punk. La idea inicial de Kristal era la de un local en el que se dieran conciertos de Country, Blue Grass y Blues, estilos a los que debe su nombre CBGB, pero más tarde a estas iniciales se añadieron las de OMFUG (Other Music for Uplifting Gormandizers/Otra música para consumidores voraces). Y eso fue lo que sucedió, el CBGB se llenó de consumidores voraces que visitaban el local en búsqueda de “otra música”, a la que más tarde se llamará Punk, esta denominación se debe a la creación del fanzine “PUNK” de la mano de Jhon Holmstrom y Legs Mcneil, quienes eran fieles consumidores de los conciertos del CBGB.

Para las bandas de rock, en aquella época, era muy complicado tocar en un club si no tenían un contrato discográfico, por ello Kristal decidió que les dejaría tocar en su local con la condición de que hiciesen su propia música. Debían tocar música original sin importar demasiado la técnica. La primera banda que tocó sobre el escenario de esta mítica sala fue Television, sobre los que Kristal declaró:

Pensé que el grupo era terriblemente malo, no entendía su música. Y dije que nunca más volverían actuar en mi club

CBGB-Bench-and-Mixing-Board

Declaración que posteriormente no cumplió. Después se estrenaron Ramones, pero éstos no gustaron más que los primeros al dueño de la sala, que dijo:

Ramones estaban aún peor que Television. Arrancaban las canciones y se paraban a la mitad, discutían entre ellos, Eran un desastre” 

Pese al fracaso inicial, estos grupos actuaron más noches y abrieron paso a nuevas bandas como Talking Heads, The Dead Boys, The Shirts o Blondie. También debutó aquí Patti Smith recitando un poema de Rimbaud. El CBGB cerró sus puertas en 2007 a causa de las deudas que lo persiguieron desde los inicios. Durante los 34 años de vida del local más de 235 bandas pasaron por sus micros y amplificadores.

El Quijote es un restaurante que bien podríamos encontrar en El Toboso, hogar de Dulcinea. Pero lo cierto es que se sitúa entre la 7ª y la 8ª avenida de Chelsea, Nueva York.  En sus mesas te podías tomar desde unas copas con Dylan Thomas hasta una paella con Andy Warhol. Éste último, Warhol, rodó aquí su película Chelsea Girls, probablemente atraído por la estética kitsch y las figuras del Quijote y de Sancho Panza que decoran el local. Es el restaurante contiguo al mítico Chelsea Hotel y por él han pasado todos sus huéspedes. Patti Smith, quien durmió durante un tiempo en la habitación 1107 y más tarde en la 204 dijo:

El Chelsea era mi hogar,y el Quijote, mi bar. Es así como lo describe en su libro Éramos unos niños En la mesa a mi derecha, Janis Joplin con su banda. Más allá estaban Grace Slick y Jefferson Airplane junto con miembros de Country Joe and The Fish. En la última mesa, de cara a la puerta, estaba Jimi Hendrix, con la cabeza agachada, comiendo con el sombrero puesto, frente a una rubia. Había músicos por todas partes, sentados ante mesas con langostinos en salsa verde, paellas, sangrías y botellas de tequila. Me quedé ahí parada, alucinada, pero no me sentía una intrusa. El Quijote era mi bar. No había guardias de seguridad, no había sensación de privilegio. Estaban ahí porque tocarían en Woodstock

El_Quijote

El gallego Manuel Ramírez es el propietario de este restaurante “Typical Spanish” que  todavía sobrevive pese al cierre del Chelsea Hotel.

Dejamos Nueva York y volamos a Manchester y a la década de los 80, allí encontramos la Hacienda de Manchester, ubicado en la esquina de Whitworth Street West y la calle Albion. El local, que una década antes fue un cine que proyectaba películas de Bollywood terminó convirtiéndose en uno de los clubs de música más populares del mundo. Su fundador Tony Wilson, también era el propietario de la discográfica Factory Record’s donde se publicó el disco Unknow Pleasures de los británicos Joy Division. Tras el suicidio del cantante, Ian Curtis, en 1980, el resto de los miembros de la banda decidieron continuar bajo el nombre de New Order. Este grupo junto con Factory Record’s  financiaron y pusieron en marcha la creación de La Hacienda.

La hacienda acogió la primera actuación de Madonna en Reino Unido, pero éste vivió su época dorada a finales de los 80 con la explosión de Madchester o la movida de Manchester, con grupos como The Stone Roses o Happy Mondays. Manchester se convirtió en el centro del universo pop, provocado por el acid house y el éxtasis. Lo que también causó problemas de tráfico de drogas, violencia e incluso tiroteos en plena pista, llevando a la sala al cierre en 1997.

Si hablamos de los 80 es inevitable hablar de la movida madrileña, y si hablamos de ésta tenemos que hablar de su templo, el Rock-Ola. Situado en el numero 5 de la calle Padre Xifré este antro abría sus puertas todas las noches desde 1981 y se convirtió en el lugar de encuentro de todos los jóvenes que vivieron la movida, porque la movida estaba allí dentro. Como todo lo que llega a España, el Punk y el New Wave llegaron más tarde que en el resto del mundo, pero llegaron con una fuerza explosiva. Los jóvenes madrileños se liberaron, se desataron, se desnudaron y comenzaron a decir y hacer lo que les apetecía, y el Rock-Ola era el centro social dónde tenías que estar si querías ver y ser visto. Allí te encontrabas a unos travestidos Almodóvar y Mcnamara o a fotógrafos y pintores como Ouka Leele y El Hortelano bailando al ritmo de los conciertos de Nacha Pop, Radio Futura, Paralisis Permanente, Alaska y Dinamara o de grupos internacionales como Depeche Mode, New Order, Spandau Ballet o Iggy Pop entre muchos otros.

Rock-ola

La sala nunca fue un lugar conflictivo, pero el 10 de marzo de 1985 a la 1:30 muere Jesus Lefler en una pelea entre mods y rockers en la puerta del local. Días después se ordena su cierre.

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