Hijas de la gran puta, mentiras y falsedades

portada 2 hijas de la gran puta

Charlamos con Norberto Ramos del Val, director de “Hijas de la gran puta”, una obra de teatro que se representa hasta el 28 de mayo en el Teatro Alfil de Madrid. Una disparatada comedia con momentos de stand-up y números de musical sobre la impostura y una sátira muy seria sobre nuestra contemporánea necesidad de ser otras personas. Es muy interesante la manera en que tratan estos temas y problemas con los que todos no encontramos cientos de veces en nuestra vida diaria. Por eso, más que de la obra, quise que habláramos de redes sociales, falsedad, envidia y maldad moderna.

¿Crees que hay mucha falsedad en nuestra sociedad? O todavía peor ¿crees que hay mucha hipocresía?

Todo es fachada, máscara, artificio y parafernalia. Detrás debería haber algo, pero a veces parece que ni eso. Es decisión de cada uno mantener un mínimo de dignidad y realidad… porque ya parece que ni es necesaria la identidad propia.

¿De dónde crees que nace esta falsedad? De los medios de comunicación, de las nuevas formas de relacionarse…

Más que de los medios, que siguen siendo más o menos los de siempre… de las nuevas formas de relacionarse. Es tan fácil ahora para cualquiera crearse una personalidad pública diferente a la real… Antes esto lo hacían los personajes, ahora es más que difícil diferenciar a las personalidades públicas de la gente común, porque realmente ya sólo depende del número de seguidores que tenga cada uno. Parece que todos jugamos a la misma tontería.

Todos nos creamos máscaras en las redes sociales ¿crees que es la envidia la que nos empuja a aparentar ser lo que no somos?

La envidia mueve el mundo. Sin duda. Y la gente huye de sus vidas construyendo unos ideales que se puedan parecer a los que ellos creen que viven los que parecen vivir mejor. Es todo una absurdez muy grande.

Foto Baja

Las redes sociales aparentemente nos sirven para comunicarnos y para estar conectados, pero ¿crees que realmente es así o que sólo sirven para alimentar nuestro ego hambriento de ‘likes’ y ‘favs’?

Una función no quita la otra. Son muy útiles para comunicarnos y para informarnos… pero a la vez crean una absurda incomunicación de lo más desinformada. Sobran datos y falta sinceridad por todos lados. Y claro, a todos nos gusta gustar.

¿Crees que el momento en el que vivimos es el caldo de cultivo idóneo para que aflore nuestro lado más competitivo y rastrero que nos convierte en auténticos hijos de la gran puta?

No creo yo que la gente competitiva tenga más o menos fuerza en un momento u otro. Los que pisan cabezas siempre lo han hecho y lo seguirán haciendo. Lo que pasa es que ahora ni tienes que mancharte las manos. Así que se pueden hacer putadas más a distancia que nunca… y eso tiene su gracia y su peligro, naturalmente. 

¿Te has encontrado con mucho hijo de la gran puta? ¿De dónde surge la idea para el argumento de esta obra?

Como todo el mundo, ni más ni menos. No soy un tipo rencoroso porque me olvido de la gente que me hace putadas y siempre recuerdo los buenos momentos mejor que los malos. La idea de la obra surgió de la cabeza de los guionistas, Pablo Vázquez y Jimina Sabadú… y naturalmente sale de esto que hemos estado hablando: de cómo la gente que quiere triunfar o hacer lo que le gusta en la vida, si no tiene escrúpulos, puede realmente meterse en unos líos muy muy gordos.

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